miércoles, 11 de febrero de 2009

Matrimonio....





Por mi cabeza aun no pasa la idea de casarme, creo que estoy a años luz de decidirme a pasar el resto de mis días al lado de una, misma persona, sin embargo últimamente he estado sobreexpuesta a este fenómeno cultural tan equiparable a los funerales. Lo afirmo así convencida de que en nuestra sociedad las implicaciones se agudizan al máximo y se ensalzan hasta empalagar el hecho de la unión de 2 personas que supuestamente se aman.
No importan quien seas, lo importante es que inmediatamente después de firmar el papel o dar el si en la iglesia inmediatamente mutas en una mujer totalmente condicionada a protagonizar el mismo cuento de hadas que han protagonizado tantas otras, y no estoy hablando de lo que pueda significar en si la vida conyugal, sino de la fiesta en que se celebra la boda, que no es mas que una serie de situaciones que son exactamente iguales en todas las bodas. Estas fiestas que pueden requerir hasta un año de anticipación para prepararse tienen como único fin celebrar la idea de que hasta en el amor no se cree en la palabra del hombre si no es con un documento firmado y notariado de por medio