miércoles, 11 de febrero de 2009

Los libros y yo



No sabría precisar como ni cuando apareció mi amor por los libros o en todo caso por la literatura. No recuerdo que en mi casa estando yo pequeña hubiera muchos libros, los miembros de mi familia tampoco es que leyeran mucho. (Solo mi abuelo que todos los días leía el periódico) Pero si recuerdo que mi mamá, cuando aparecía por mi casa (fui criada por mis abuelos, sin padre ni madre alrededor) solía leerme cuentos antes de dormirme. Luego cuando a los seis años aprendí a leer, devoraba cualquier material impreso que cayera en mis manos: letreros publicitarios, empaques y envases de los productos en casa y en el supermercado, periódicos viejos que se guardaban para embalar alguna cosa.
Recuerdo con especial afecto la revista que venia encartada en el periódico los domingos, todavía no había entrado mi abuelo a la casa cuando ya yo estaba arrancándole de las manos el periódico para leer antes que nadie la revista, me encantaban los comics que venían en las ultimas paginas, en especial Periquita..
Algunas veces pienso que mi gusto por la lectura es un asunto mas de necesidad de leer que de otra cosa
Es necesidad de descubrir acerca de realidades distintas a la mía, y a la vez plantearme a mi misma una realidad mejor, la literatura me ha dado herramientas para fabricarme esa realidad.
Confieso que por los libros en sí, siento un afecto especial, sobre todo por aquellos que de una manera u otra me han marcado, pero aun así creo que el amor mayor lo tengo por el acto no por el objeto, en otras palabras no amo los libros, amo leer.

Mi gusto por la lectura me ha salvado de no volverme loca en momentos difíciles y conflictivos de mi vida, leer es indispensable para mi porque la literatura ha tocado puntos sensibles de mi vida, me ha enseñado a cuestionarme, a sensibilizarme, me ha llevado a recorrer mundos insospechados, me ha ayudado a entender el mundo, a entenderme a mi misma y a los demás